Detenido…
Me hallo con los pies húmedos
Observándote calmo
Sin rastros de tu embrutecido aluvión
No más, unas pétreas efigies desperdigadas
Clavados los pies en la orilla
Y los lacrimales derramados por la rancia brisa del crepúsculo
El sabor salitroso de tu recuerdo
Y el desértico lugar, donde plegabas velas sonriéndome.
Clavados, en la destrozada roca, hundo mis pies.

