miércoles, 19 de octubre de 2011

Tanatos…


 Tanatos…

Sobre mi piel sentí su daga mortal
Introduciéndose en mi ser, abriendo la puerta
Dejando escapar ese halito, ese suspiro conclusivo
No partiré solo, fui egoísta, como siempre
Me deje convencer, de tu compañía
Ahora la lenta agonía, el viaje lánguido hacia nada
O acaso a la piel del oso, el del zarpazo en el bosque
El que tuvo tu destino en sus garras
Y sólo marcó sus dominios, con el cáustico olor de su micción.

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